miércoles, 29 de abril de 2015

Sentimiento devocional y Neohumanismo

P. R. Sarkar

En mi discurso anterior dije que los seres humanos llegan a la cumbre de la devoción por un acercamiento subjetivo y un ajuste objetivo. Y también explique cómo la devoción se desarrolla a través de varias expresiones psíquicas. Ahora debemos entenderlos claramente, el aspecto introspectivo (enfoque subjetivo) y el aspecto extrovertido (ajuste objetivo). Estos deberán ser claros como el cristal para cada uno y para todos. El movimiento psíquico interno de los seres humanos, su conocimiento existencial, es completamente rítmico. Una porción de cuanto sucede en el mundo externo, en la existencia externa, se ajusta con el ritmo psíquico interno.

    Cuando hay un mal ajuste entre el ritmo físico externo y el ritmo psíquico se siente angustia. Habrán experimentado en su vida personal que a veces se sienten muy a disgusto en compañía de ciertas personas pero se sienten bastante cómodos con otro grupo. Cuando el ritmo de su movimiento en el mundo externo, el ritmo de su estilo de vida , se ajusta a su ritmo psíquico interno, ustedes sienten a gusto. Pero cuando estos ritmos no se corresponden, se sienten incómodos. Para el progreso en el mundo externo debería haber directrices claras, una clara y bien integrada base filosófica. La sociedad a menudo carece de esto y es por eso que la gente tiende a perder el equilibrio en la vida social. Cuando aquellos que se han desarrollado intelectualmente entran en contacto con un ambiente incompatible, les resulta difícil acomodarse.

    La humanidad actual ha hecho sin duda un considerable progreso intelectual. Pero en el mundo externo hay una falta de ajuste. Esta es la razón por la que entre la gente educada de hoy está aumentando el número de personas lunáticas que sufren desórdenes psíquicos porque no hay ajuste en las velocidades de los mundos interno y externo. No solamente hay un mal ajuste en la velocidad sino también en el ritmo; quiere decir que el modelo del ritmo psíquico interno es completamente diferente del ritmo físico externo correspondiente al mundo objetivo. Obviamente el choque es inevitable y el impacto de este choque se siente mucho más en el plano psíquico que en la esfera física. Como resultado, los seres humanos pierden su ajuste mental.

    Se han propuesto en el mundo muchas teorías. Algunas se referían principalmente al mundo espiritual sin interesarse en absoluto por la racionalidad del mundo psíquico. Desgraciadamente, muchas de estas teorías han sido arrojadas al montón de la basura de la historia. Hubo algunas teorías que mostraron también algún interés por el plano psíquico, pero tampoco pudieron desarrollar el equilibrio mental de la sociedad y también fueron rechazadas por la gente. Algunas de estas filosofías relacionadas con el mundo físico parecían muy refinadas, pero no estaban en tono con las duras realidades del mundo objetivo. Esas filosofías fueron bastante satisfactorias en el país de los sueños de la teoría, pero no tenían conexión alguna con los aspectos prácticos de la tierra.

    Otras teorías que sonaban algo más agradables al oído hablaban volublemente de igualdad humana; pero al aplicarlas la gente descubrió su ineficacia, porque los principios fundamentales de estas filosofías eran contrarios a las realidades básicas del mundo. "Vaecitryam' pra' krtadharma sama' nam' nabhavisyati": "La diversidad es la ley de la naturaleza; nunca existirá la uniformidad". El mundo está lleno de diversidades, un panorama de abigarradas formas y colores, diversas y variadas expresiones. Uno nunca debe olvidarlo. A veces la exhibición superficial de estas teorías ha deslumbrado los ojos del observador, pero en realidad no contenían dinamismo. Y con todo, el dinamismo es la primera y última palabra de la existencia humana. Lo que ha perdido su dinamismo es como un pozo estancado. En ausencia de flujo, una alberca se llena de malas hierbas y se convierte en un peligro para la salud. Es mejor llenar con tierra esta clase de estanques. Muchas filosofías del pasado han brindado este tipo de servicio negativo a la humanidad. En definitiva, sólo han arrojado a la humanidad en el lodazal del dogmatismo, el criadero de innumerables mosquitos. No contribuyeron al bienestar de ningún ser humano.

    El sentimiento devocional es el sentimiento más elevado y valioso de la humanidad. He dicho en mi libro Nama'mi Krs'n'a Sundaram que Krs'n'a es la joya más brillante (vaiduryamani) del corazón humano. Este elemento de devoción, el más preciado tesoro de la humanidad, debe preservarse con el máximo cuidado. Debido a que es un valor interno tan tierno, para preservarlo de las acometidas del materialismo, se debe construir una valla protectora alrededor del él, como un alambrado alrededor de una planta delicada. Ahora, la pregunta es: ¿Cuál es el alambrado protector? Es una filosofía adecuada que establezca una armonía correcta entre los mundos material y espiritual, y sea la fuente perenne de inspiración para el avance de la sociedad.


Geo-sentimiento

    El sentimiento que nace del amor al suelo indígena de un país se le llama geo-sentimiento. A partir de este geo-sentimiento, surgen otros muchos sentimientos tales como el geo-patriotismo, geo-económico, y muchos otros sentimientos geocéntricos. Incluyendo la geo-religión. Este geo-sentimiento intenta mantener a la humanidad confinada en una parte limitada del mundo. Pero el sentimiento más profundo de la gente es expandirse al máximo en todas direcciones.

    Ahora, ¿cuál es el papel del sentimiento devocional, el tesoro más valioso de la humanidad?. Es transformar el sentido de la existencia mundana en el estado espiritual supremo. Si una filosofía materialista contiene cualquier estrechez, como el geo-sentimiento del que hablamos habrá un desequilibrio entre los mundos interno y externo; y será inevitable el desequilibrio psicofísico. Esto es por lo que, la gente permanecerá pobre y privada de todo. En el pasado este geo-sentimiento ha creado un enorme daño a muchos individuos y comunidades de personas. La gente inteligente debe mantenerse al margen de este geo-sentimiento y no aprobar nada que este basado en él, porque contamina el sentimiento devocional, degrada a los seres humanos y socava la excelencia humana.


Socio-sentimiento

    Existe aún otro sentimiento que es más amplio que el geo-sentimiento, el socio-sentimiento. Este no confina a la gente a un territorio particular sino que se extiende a una comunidad entera. Esto significa que en lugar de pensar en el bienestar de un área geográfica, la gente piensa más en el bienestar de una comunidad, aún excluyendo a todos los demás. Y en este proceso mientras que se preocupan por el interés de una comunidad determinada, no vacilan en violar los intereses y el crecimiento natural de otras comunidades. Quizá este socio-sentimiento es un poco mejor que el geo-sentimiento, pero no es completamente ideal, no está libre de defectos.

    El socio-sentimiento causó en el pasado mucho derramamiento de sangre y ha creado una enorme división y desconfianza mutua entre los grupos humanos, separando a un grupo de otro y arrojándolos en las oscuras mazmorras de los mezquinos dogmas. El movimiento de la humanidad ya no es pues un ancho y caudaloso río, sino una charca estancada.

    Hay todavía otro sentimiento, el sentimiento humano. Muchas personas que nacieron en el pasado derramaron copiosas lágrimas por la humanidad suficiente. Pero, sorprendentemente, al terminar sus elocuentes discursos se sentaban cómodamente a comer y se obsequiaban con una deliciosa comida de pescado de hilsa y koi mach (comida de la India), como si esos peces no hubieran sufrido dolor y muerte. Este sentimiento humano ha violado expresamente los intereses de criaturas no humanas, pero sus promotores no encontraron nada erróneo en ello.

    Una vez leí en cierto libro que un gran santo vivía sólo de saltamontes empapados en miel. Ese santo no consideraba seriamente que esos pequeños saltamontes tenían fuerza vital latiendo en ellos. Obviamente, los seres humanos tendrán que comportarse racionalmente; deben mantener su existencia mientras que se adaptan a su entorno externo. Es cierto que las criaturas vivientes son el alimento para otros seres vivientes (jiiva jiivasya bhojanam"): incluso los vegetales que comemos cada día, tienen células vivientes. Respecto a la comida he expresado mi opinión en algunos de mis libros.

    Este interés por el flujo vital palpitante en otras criaturas humanas ha llevado a la gente al ámbito del humanismo, los ha hecho humanistas. Ahora, si el mismo sentimiento humano se extiende hasta incluir a todas las criaturas de este universo, entonces y sólo entonces se podrá decir que la existencia humana ha alcanzado su consumación final. Y en este proceso de expandir el amor interno a todas las criaturas surgirá otro sentimiento humano que se extiende hasta incluir a toda criatura de este universo, entonces y sólo entonces se podrá decir que la existencia humana ha alcanzado su consumación final. Y en el proceso de expandir el amor interno a otras criaturas surgirá otro sentimiento detrás del humano que lo hará vibrar en todas direcciones, que tocará los más profundos rincones de los corazones de todas las criaturas y conducirá a todos a la etapa final de bienaventuranza suprema.

Vistárah sarvabhútasya Viśńorvishvamidaḿ jagat;
Draśt́avyamátmavattasmádabhedena vicakśańaeh.


–Viśńupuráńa


[Este universo manifestado es la expresión de Viśńu, la Entidad que todo lo penetra, todo lo impregna, todo lo conoce. De allí que la persona sabia debería mirar, considerar, todo como como propio, desde un punto de vista integral]


El más grande Tesoro de la Humanidad

    Toda molécula, átomo, electrón, protón, positrón y neutrón son verdaderamente expresiones de la misma Conciencia Suprema. Se dice que aquellos que recuerdan esta realidad, que mantienen esta realización siempre viva en sus corazones, han alcanzado la vida perfecta. Ellos son verdaderos devotos, los verdaderos bhaktas. Cuando este culto devocional no permanece confinado a una mera práctica sino que se eleva a un sentimiento devocional, a una misión devocional, al reino de la ideación devocional; cuando el espíritu del humanismo se extiende a todas las cosas animadas e inanimadas de este universo, a esto lo he designado Neohumanismo. Este Neohumanismo elevará el humanismo del universo, al culto del amor por cada ser creado.

    Así que la tarea actual de los seres humanos es mantener un acercamiento subjetivo, esto significa avanzar psícoespiritualmente hacia la Conciencia Suprema, inspirados por ideales Neohumanistas, mientras que al mismo tiempo deben luchar por la expresión de principios humanistas y así establecer una estructura social basada en el Universalismo. De otro modo, sus ritmos internos psícoespirituales no serán capaces de ajustarse adecuadamente con sentimientos estrechos, tales como el geo-sentimiento, y esto tendrá un efecto desastroso en la sociedad.

    Como ya hemos dicho, el máximo tesoro humano es el sentimiento devocional, la riqueza devocional. Se debe preservar esta riqueza, si no la humanidad perderá su más valiosa posesión. La gente del mundo actual ha progresado considerablemente, por eso ahora no se debe permitir que se destruya este tesoro humano. Siempre que veamos que la presión de las circunstancias externas amenaza esta esencia de la vida, deberemos pedir al supremo: "Oh Señor, por favor sé amable y protege nuestra vitalidad de la destrucción total. Sálvanos de la agonía de la pérdida total".

    — 21 de febrero de 1982, Calcuta

Devotional Sentiment and Neohumanism (Discourse 1) - P.R. Sarkar



21 February 1982, Calcutta


In my previous discourse, I said that human beings reach the culmination of devotion by subjective approach through objective adjustment. I also explained how devotion develops through various psychic expressions. Now we should clearly understand both the introversial aspect (the subjective approach) and the extroversial aspect (the objective adjustment). These should be crystal-clear to one and all.


The inner psychic movement of human beings, their existential awareness, is completely rhythmic. A portion of whatever happens in the outer world, in outer existence, is adjusted with the inner psychic rhythm, and another portion is not. When the happenings in the outer world are not adjusted with the inner psychic rhythm, one feels some distress. You may have experienced in your personal life that sometimes you feel very uneasy in the company of certain people, but you feel quite comfortable with another group. When the rhythm of your movement in the external world, the rhythm of your lifestyle, conforms to your inner psychic rhythm, you feel comfortable. But when these rhythms do not correspond, you feel uncomfortable. For progress in the external world there should be clear guidelines, a clear and well-integrated philosophical base. The society often lacks this; and that is why people tend to lose balance in social life. When those who have developed intellectually come in contact with an uncongenial environment, they find it difficult to adjust.


Present-day humanity has, no doubt, made considerable intellectual progress. But in the external world, there is a lack of adjustment. This is the reason that among the educated people of today the number of lunatics – people suffering from psychic disorders – is on the increase: because there is no adjustment in the speeds of the inner and outer worlds. Not only is there maladjustment in speed but also in rhythm; that is, the pattern of internal psychic rhythm is altogether different from the external rhythm of the objective world. Obviously clash is inevitable, and the impact of this clash is felt much more in the psychic realm than in the physical sphere. As a result, human beings lose their mental adjustment.


Many theories have been propounded in the world. Some of them were concerned mainly with the spiritual world; they had no relation with the rationality of the psychic world at all. Most of these theories have been thrown onto the garbage heap of history. There were some theories that showed some concern for the psychic realm as well, but they too could not develop the mental equipoise of society, and they too were rejected by the people. Some of these philosophies pertaining to the physical realm sounded very fine indeed, but they were not in perfect tune with the hard realities of the objective world. Those philosophies were quite satisfactory in the dreamland of theory, but they had no connection whatsoever with the practicalities of the earth.


Other theories, sounding somewhat pleasing to the ear, have spoken glibly of human equality; but upon application people discovered the ineffectiveness of these theories, because the fundamental principles of these philosophies were contrary to the basic realities of the world. Vaecitryaḿ prákrtadharmah samánaḿ na bhaviśyati [“Diversity, not identity, is the law of nature”]. The world is full of diversities – a panorama of variegated forms and rhythms. One must never forget it. Sometimes the superficial display of these theories has dazzled the eyes of the onlooker, but actually they contained no dynamism. And yet, dynamism is indeed the first and last word of human existence. That which has lost its dynamism is just like a stagnant pool. In the absence of flow, a pond invariably becomes overgrown with weeds, and becomes a hazard to health. It is better to fill this sort of pond with earth. Many philosophies in the past have rendered this kind of disservice to humanity. In the end they have only flung humanity into the quagmire of dogmatism, the breeding ground of innumerable mosquitoes. They did not contribute to the welfare of any human being.


The devotional sentiment is the highest and most valuable treasure of humanity. I have said in Namámi Krśńasundaram that Krśńa is the vaeduryamańi [brightest jewel] of the human heart. This element of devotion, the most precious treasure of humanity, must be preserved most carefully. Because it is such a tender inner asset, to preserve it from the onslaughts of materialism, one must build a protective fence around it, just as people put up a guard-rail around a small tender plant. Now the question is, what is this protective fence? It is a proper philosophy which will establish the correct harmony between the spiritual and material worlds, and be a perennial source of inspiration for the onward movement of society.


Geo-Sentiment


The sentiment that grows out of love for the indigenous soil of a country is called “geo-sentiment”. From this geo-sentiment, many other sentiments emerge, such as geo-patriotism, geo-economics and many other geocentric sentiments, including geo-religion. This geo-sentiment attempts to keep humanity confined within a limited part of this world. But the innermost desire of people is to expand themselves maximally in all directions.


Now, what is the role of devotional sentiment, the most valuable treasure of humanity? It is to transform the sense of worldly existence into the supreme spiritual stance. If a materialistic philosophy contains any narrowness, like the geo-sentiment we discussed, an imbalance is bound to occur between the inner and outer worlds, and psycho-physical imbalance will be inevitable. That is why, in spite of possessing everything, people will remain poor and deprived. In the past this geo-sentiment has caused enormous harm to many individuals and groups of people. Intelligent people must keep themselves aloof from this geo-sentiment and support nothing that is based on it, because it pollutes the devotional sentiment; it degrades human beings and undermines human excellence.


Socio-Sentiment


There is still another sentiment which is more expanded than geo-sentiment – it is socio-sentiment. Socio-sentiment does not confine people to a particular territory, but instead pervades a particular social group. That is, instead of thinking about the welfare of a particular geographical area, people think about the well-being of a group, even to the exclusion of all other groups. And in the process, while they concern themselves with the interest of a particular group, they do not hesitate to violate the interests and natural growth of other groups. Perhaps this socio-sentiment is a bit better than geo-sentiment, but it is not altogether ideal; it is not free from defects.


Socio-sentiment has, in the past, caused much bloodshed and created enormous division and mutual distrust among human groups, separating one group from another and throwing them into the dark dungeons of petty dogmas. Humanity's movement is then no longer like a broad and flowing river, but like a stagnant pool.


There is still another sentiment – human sentiment. Many persons were born in the past who shed copious tears for suffering humanity. But strangely enough, after their eloquent speeches were over, they sat down comfortably at a dinner table and treated themselves to a delicious meal of hilsa and kaimách fish – as if those fish had not suffered pain and death. This human sentiment has expressly violated the interests of non-human creatures, but its proponents have found nothing wrong with it.


Once I read in a certain book that a great saint used to live only on locusts dipped in honey. That saint did not seriously consider that those little locusts also had vital life force throbbing in them.


Obviously human beings will have to behave rationally; they must maintain their existence while adjusting with the external environment. It is true that living creatures are the food for other living beings (jiivah jiivasya bhojanam); and indeed, the vegetables that we eat every day also have living cells in them. But regarding food, I have expressed my opinion in some of my books.


This concern for the vital rhythm throbbing in other human creatures has driven people to the fold of humanism, has made them humanists. Now, if the same human sentiment is extended to include all creatures of this universe, then and only then can human existence be said to have attained its final consummation. And in the process of expanding one's inner love to other creatures, there should be another sentiment behind this human sentiment, which will vibrate human sentiment in all directions, which will touch the innermost recesses of the hearts of all creatures, and lead one and all to the final stage of supreme blessedness.


Vistárah sarvabhútasya Viśńorvishvamidaḿ jagat;
Draśt́avyamátmavattasmádabhedena vicakśańaeh.


–Viśńupuráńa


[This manifested universe is the expression of Viśńu, the latent All-Pervading Entity. Therefore a wise person should look upon everything as his or her own, from an integral viewpoint.]



Humanity's Greatest Treasure


All molecules, atoms, electrons, protons, positrons and neutrons are the veritable expressions of the same Supreme Consciousness. Those who remember this reality, who keep this realization ever alive in their hearts, are said to have attained perfection in life. They are the real bhaktas [devotees]. When this devotional cult does not remain confined to a mere practice, but instead is elevated to a devotional sentiment, a devotional mission, to the realm of devotional ideation – when the underlying spirit of humanism is extended to everything, animate and inanimate, in this universe – I have designated this as “Neohumanism”. This Neohumanism will elevate humanism to universalism, the cult of love for all created beings of this universe.


So the actual task of human beings is to maintain a subjective approach – that is, they will advance psycho-spiritually towards the Supreme Consciousness, inspired by Neohumanistic ideals – while at the same time they must strive for the expansion of humanistic principles and thus establish a social structure based on universalism. Otherwise, their inner psycho-spiritual rhythms will not be able to properly maintain equilibrium with narrow sentiments such as geo-sentiment, and this will have a disastrous effect on society.


As we have already said, the greatest human treasure is devotional sentiment, devotional wonts. This devotional wealth must be preserved; otherwise humanity will lose its most valuable possession. The people of the present-day world have made considerable progress, so now they must not permit this highest human treasure to be destroyed. Whenever we see that the pressure of external circumstances threatens this life essence, we should appeal to the Supreme: “O Lord, please be kind enough to protect our inner vitality from total destruction. Save us from the agony of total loss.”